viernes, 25 de octubre de 2013
Carta de amor y de adiós (después de algunas vidas)
martes, 15 de octubre de 2013
Iba haciendo un esfuerzo cuando sentí que bajaba la dopamina, entonces
Iba mejorando, lo suficiente como para filosofar y procrastinar, todo al mismo tiempo, como iluminado, como poeta, como artista, como animal en celo y entonces sentí, pensé y claudiqué, Todo amor tiene su final. Y esta frase llena de patrañas junto a bajos niveles dopamínicos, un clima tan frío como la puta de su madre, sentir el tuétano de los huesos agolparse, una soledad insoportable junto a una asquerosa y mundana cruda etílica terminaron por desbocar mi ansiedad y hartazgo hasta el infinito y más allá.
Hijo, un momento de pasión tendrás que encontrar, aunque sea uno chiquito y bajito como el murmullo, no tiene que ser infinito como el cosmos, no tiene que ser depredador como el humano, no tiene que ser falso como el poder, sino uno transitorio como tus ideas, uno que varíe como la prosa poética. En este punto la dopamina se tomaba un shot de expreso doble.
Lo único transitorio han sido mis amores, lo mugí claramente y la señora que iba sentaba a mi lado se paro de su asiento y se fue a otro vagón del metro. Pinche señora, de seguro no le gustan extranjeros, menos los cursis. Me dió igual pero la frase volvió a mi cabeza haciéndola recordar, luego, más claros que el agua me llegaron los episodios non sacros, entonces, casi como programación neurolingüística inculqué a mis adentros, Sin mañana, sin pasado, solo el hoy y mejoró el respiro.
Cuando voltees y veas a la tristeza cargada de una cajita de Pandora a punto de entrometerse en tu psiqué, no habrá más que correr, pero si esta llegase a abrirse dentro de ti, a través de suspiros que se convierten en minutos, días sin baños, semanas de retiro y visitas a la tienda buscando la soga del sueño, habrá que hacer todo lo descrito anteriormente. Si no funciona, habrá que rematar rezando seiscientos sesenta y seis padres nuestros.
¿Estás mejor? Sino, o estás poseído o simplemente eres un chiflado. Me di cuenta que estaba poseído por ella y que también soy un chiflado. El mundo iba gris, su recuerdo gris, el mar gris y su rojo cabello se había puesto gris. Gris de lágrimas, gris salado, gris, gris, gris. Saliendo del metro me aviento del cielo y san se acabó, dos paradas más, pensé.
Luego, en la siguiente estación, una mirada desconocida y fijamente posándose directo a mis ojos, un par de arrugas junto a otros muchos pares de arrugas, una sonrisa y sus palabras, todos sus sonidos fueron sensatos, versos llenos de paz, cantados poéticamente, en verso de perfecto tempo, había encontrado el eslabón perdido del perfecto poema, su gracia era infinita, toda bella, toda sabia. Y a pesar de no haber entendido nada de lo que dijo -hablaba otro idioma- yo lo sé, yo lo escuché, yo lo sentí, yo lo viví.
Paró el metro y se iba, antes me pidió la mano, la cogió, la apretó y la usó para ayudarse a bajar. Su tacto en mi caos y sus ojos en los míos pudieron hacerme redimir del pensamiento nefasto y volver a posar las bellezas de la tierra por las vías de tren alguna vez colapsadas, como vagones destinados a descarrilar al que les ofrecen segundas oportunidades, un nuevo par de alas, alas que vuelan muy alto, alas más resistentes que las de Ícaro.
No entendí sus palabras ni admiré a su templo, solo fue una simple y deliciosa cascada de brisa fresca en el corazón. Sin mirada, sin pensamiento, sin fin. Puro amor sin deseo, sin tapujos y sin las complicaciones del lenguaje que me hicieron pasar de un enclenque depresivo a uno lleno de chispas junto a sus respectivos catalizadores.
martes, 8 de octubre de 2013
Mientras oía números, recursos y tramas,
sábado, 28 de septiembre de 2013
Rascando se encuentra a la poesía
buscando un recóndito lugar para crear
y hoy se metió hasta lo más hondo de mi corazón,
comiendo venitas,
chupándome la sangre,
drenándome la vida.
Hoy se coló un pedacito de poesía en mi corazón
y me ha dejado estancado
en lo más recóndito de tu ser,
la poesía se busca,
la poesía se encuentra,
se duele y se goza.
Hoy se escondió un pedacito de poesía en mi corazón
y desperté frenético, colerizado
porque tú ya no estás junto a ella
y dejaste huérfano a mi corazón,
entonces me abrí y busqué,
la encontré entre lo más hondo mis latidos.
Hoy intenté drenar la poesía de mi corazón
a través de cortarme profundamente
porque sé que todos contenemos a la poesía
en lo más oscuro y sublime de nuestro ser.
Todos tenemos lleno el corazón
de poesía indecente y de poesía virtuosa,
es la magia que se repliega como un mar hermoso
acariciando la salada piel
de las dunas de arena.
Hoy desperté con poesía en el corazón
y no tengo nada más que compartirlo
con las nubecitas de algodón
que solemne disfruto observar
junto a mi soledad inminente.
viernes, 13 de septiembre de 2013
lunes, 1 de octubre de 2012
El regreso del absurdo
sábado, 3 de marzo de 2012
Zoo Sueño
sábado, 7 de enero de 2012
.
Vámonos a caminar al centro del cosmos, donde la brisa del universo te embriaga de caricias y el folklor lo es todo. Allá donde los pensamientos delirantes se tornan escritos y diseños. Vamos a sentarnos justo en el rinconcito donde preñaremos a la semilla de la creación.
miércoles, 26 de octubre de 2011
Poesía.
La poesía sólo es.
Espasmos de luz incandescente
Todo empieza con pequeños jadeos, pequeñitos y diminutos como tus cosquillas, lindos y suaves como tus besos en el cuello. Así hasta subir la intensidad al nivel electroshock.
Suicidio efímero,
no hay zumbidos ni hay ayer.
La cabeza trepidante revolotea como los últimos espasmos de una convulsion mortal mientras sientes como toda la energía acumulada de años y años de decepción se derrite en fantasía etérea.
La espina dorsal jadeante de placer.
Ya no atravieso mi coche con violencia contra la vida, ni eyaculo sobre Dios, solo vuelo sin sentir, vuelo en manía. Me rasco de ansias los ojos hasta deshacerme de ellos, sentir vibrar la calidez de la sangre me sulfura en paisajes infinitos.
Los instantes se vuelven eternos y el sexo se fragua de cosmos, son ocasos momentáneos, es la lucidez plena de la locura, son tus orgamos dentro de mí, es el calor del sol.
Y me estrello a mil por hora
y me deshago en tirajes de carne espiritual.
No muero, no me acabo, solo me transformo debajo de la insípida sangre de la depresión. Me he tragado al Fénix, me he tragado a la muerte de mi madre, me he tragado tu espíritu y ahora soy todas las nubes cósmicas en plena danza de viento.
Los dientes rechinan y tiemblan como acorazados lanzados desde el cielo, las bombas nucleares me queman la sien, el esperma se vuelve magma y tu imagen delirios.
Caos, caos,
demencial caos.
Me lanzo a los abismos y me deshago del paracaídas, busco las rocas más duras en donde caer, quiero vidrios, quiero pasión, quiero saliva, quiero tu sexo, quiero el frenesí.
Y me arrodillo,
frenético, maniático, excitado.
Que esta luz tan repentina nunca se acabe.
Que este fuego ardiente siempre combustione.
Que esta poderosa manía nunca se vaya.
(Y las luces moderan su intensidad.)
jueves, 15 de septiembre de 2011
Acostumbrarnos a la humedad
escribo arabescos con tus lágrimas de miel en lo amplio del ventanal,
el vidrio opacado por el vaho de la penumbra y nuestros alientos
me incita a cortar tu lánguida y calientita lengua en rollitos de placer,
recuerdo jugar con ella
mientras nos pellizcábamos los párpados
extenuados de tantos ocasos de luz,
entrando y saliendo
una y otra vez en nuestro cuerpos.
sumas y sumas de gracia,
como la noche eterna que escribo en la piel,
como el pecado andante de tu belleza ancestral
mítica como la noche
tan perfecta como solo tú sabes serlo.
y respiro dibujos de gotas abstractas llenas de tintas y color,
tantos sentidos en revolución andante aullan en trepidante gloria.
beso a la tierra fértil que me ata a mis raíces
mientras bebo toda la humedad de mi vida
y la de tu ser.
seguiré ideando en como transformar las partículas de sol
en astillitas de deliciosas gotas
para así mojarnos
hasta que dure lo que dura un fragmento de infinito
y volvernos humedad entre los poros.
lunes, 12 de septiembre de 2011
Yin Yang
$300.00 mx el par.
jueves, 8 de septiembre de 2011
Las flores a morir
Mientras sigues encerrada
en lo más recóndito
de una diminuta caja de concreto y cristal
yo sigo afuera
oliendo el olor a panteón
que emana de mi piel,
a su pútrida tierra de muerte y dolo,
a las espinas de flores marchitas
que envenenan de pesar la latitud,
al hueso corroído hasta la ceniza,
a los órganos coagulosos y regordetes
devorados por millares de gusanos.
Y no es un mal hedor,
solo es el hedor
de la eternidad incorpórea.
Cierro a la par mis manos
capturando la más exquisita de todas las esencias,
entre mis dedos apretados pongo el ojo
y diviso el olvido,
es como un remolino espacial
que gotea un negro tan oscuro que me causa pavor.
Mis manos son un espacio suficiente
donde cohabitan infinitas almas
que lloran ante el espanto del último suspiro.
Con mis manos cubro a plenitud un espacio dulce
en donde el tiempo dejó de capturar al ayer
y lanzó al abandono
el transcurrir de tu legado.
Mis manos se desfragmentan
como granada mártir al limpiar mis lágrimas.
En mis manos cabe toda tu vida.
Mis manos aplastan toda vida.
Mis manos se desmoronan
como arena soplada.
La muerte no es sino una mera confusión
entre lo que respira a través de la carne
y lo volátil de la fantasía.
La muerte es un alfiler
enterrado en el corazón
que deja lentamente de sangrar.
La muerte es la estaca profunda
que se quedó perdida en las marañas
de nuestras entrañas.
Podrán pasar un millón de días y sin embargo
las espinas se aferran a uno como la sal al mar.
Podrán nacer un millón de madres
y todas están destinadas a caer
una vez la puesta del sol.
La muerte es vida efímera
intrincada en lo más hondo de nuestras almas.
La muerte es un recuerdo póstumo de la materia que se esfuma.
La muerte es perderse a nado
en un pajar de caos.
La muerte son nubes infinitas
que danzan al compás del tronido de las ramas.
La muerte es cuestión de nulidad
y una línea trazada por el más intenso de los carbones
desde el punto cero hasta el punto de nunca acabar.
La muerte no se olvida,
se vive
y es un pesar tan intenso
que las fibras más insensibles de nuestro ser
se tiñen de un rojo tan vivo que quema,
extrema al espíritu
y lo oprime con lo más pesado de su objeción .
Y mientras mis órganos siguen cargados de calor vital,
escupiendo,
blasfemando
y latiendo como marimbas silenciosas,
la muerte me aguarda sigilosa,
detrás de las montañas que tendré,
algún día,
atravesar.
jueves, 1 de septiembre de 2011
Caliente
Nací de la tierra árida que se incrusta entre los dedos del pie cuando desnudo camino por el desierto. Sensible como el corazón elegí el trazar esbozos de sangre en las ruinas vorágines de la nada.
Soy caliente como tu boca. De madre cálida nacida en el desierto. Soy de mar, soy del sur, anclado en aguas termales del trópico. Soy del vientre térmico de mi madre. Extensión de sus ovarios, semilla incipiente del esperma. El sexo fue ardiente. Soy cálido como el abrazo, como el beso, como el sexo.
Solo busco el contemplar y sentir. El despertar con caricias llenas de sol en mi magro cuerpo. El dormir bajo el lecho de la palma. Cobijado entre humos de coco y copal. Adormecido por el sabio elíxir de la amapola.
Soy sufragio de la piel. Disfruto de sudar y el quemarme bajo la frágil estela del fuego.
Y me corto profundamente para drenar todo frío y dejar que la cálida paz de la virginidad del mar entre en mí. Así, calientita y recóndita. Dentro, muy dentro. En paz y en calidez.
Para que después del infinito vuelva cálidas cenizas. Rojitas, amarillas, naranjas y sol. Para que después de muerto vuelva a eyacular en vida.
Calientita vida.
